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Preparar oposiciones trabajando: cómo compaginar ambas cosas

7 min de lectura

El opositor que estudia a tiempo completo sin trabajar existe, pero es la excepción. La realidad de la mayoría es más complicada: un trabajo de 8 horas, una familia, un alquiler y 3 horas al día para preparar una oposición que requiere dos años de trabajo.

Este artículo no va a decirte que es fácil. Va a darte herramientas para hacerlo de la forma más eficiente posible.

Cuántas horas reales tienes al día

Antes de diseñar cualquier plan de estudio, conviene hacer el ejercicio de calcular el tiempo real disponible. No el ideal, sino el real.

Una jornada de trabajo de 8 horas con transporte incluido consume 9-10 horas del día. Quedan 14. De esas 14, descontando:

  • Sueño: 7-8 horas.
  • Comidas y preparación: 1,5-2 horas.
  • Higiene personal, gestiones básicas: 30-45 minutos.

Sobran 3,5-5 horas al día. En esas horas están la familia, las relaciones sociales, el ejercicio y el estudio.

Si eres realista, el tiempo disponible para estudiar en un día laboral normal es de 1,5 a 3 horas. En días libres, puede ser de 5 a 7 horas. Una semana con trabajo a tiempo completo puede darte entre 14 y 22 horas de estudio.

En un mes: 55-85 horas de preparación. En un año: 650-1.000 horas.

Con 700 horas anuales y buen método, la preparación de un cuerpo C es perfectamente viable en 18-24 meses. La de un cuerpo A2 puede tardar 3-4 años. La de un cuerpo A1 de alta competitividad puede necesitar más, lo que implica evaluar si tiene sentido esperar.

El problema de estudiar por las noches

Muchos opositores que trabajan estudian por las noches porque es el único momento que tienen después de la jornada laboral. El problema es que es el peor momento cognitivo del día.

La fatiga mental acumulada durante la jornada laboral no se elimina con una cena y un café. El cerebro cansado puede hacer “repaso” de lo que ya conoce, pero tiene dificultades para adquirir información nueva de forma eficiente.

Lo que funciona mejor por las noches si es el único momento disponible:

  • Repasar temas ya estudiados con test de memoria activa.
  • Leer material de comprensión que no requiera memorizar.
  • Organizar el plan del día siguiente.
  • Repasar tarjetas (anki o equivalente) con material ya trabajado.

Lo que no funciona bien por las noches:

  • Estudiar temas completamente nuevos por primera vez.
  • Intentar memorizar bloques de contenido extenso.
  • Hacer ejercicios que requieran máxima concentración.

La estrategia de las mañanas tempranas

Si hay un ajuste que más menciona la gente que consiguió compatibilizar trabajo y oposiciones con éxito, es levantarse más temprano.

Suena simple y en la práctica es difícil. Pero los beneficios cognitivos son reales: el cerebro descansado por la mañana tiene mayor capacidad de retención y de trabajo con información nueva que el cerebro cansado de noche.

Un modelo que funciona para muchos:

  • 6:00-8:00: estudio de contenido nuevo o difícil (el bloque de mayor calidad del día).
  • Trabajo: 9:00-18:00.
  • 19:00-20:30: repaso de lo estudiado por la mañana con test o tarjetas.

Con este modelo, el bloque de la mañana es el principal. El bloque de la tarde-noche es de consolidación, no de adquisición nueva. Eso reduce la dependencia de la energía cognitiva restante al final del día.

Qué hacer los fines de semana

Los fines de semana son el comodín del opositor que trabaja. Las horas disponibles son mucho mayores, pero hay que usarlas bien.

Lo que no funciona: intentar “recuperar” toda la semana el sábado y el domingo. Seis horas de estudio el sábado después de no haber tocado el tema en cinco días produce menos aprendizaje que tres horas diarias repartidas en la semana. El aprendizaje espaciado supera al massed learning.

Lo que funciona mejor: usar el fin de semana para:

  1. Bloques de práctica con test completos (simular condiciones de examen).
  2. Revisión de los temas de la semana que quedaron menos claros.
  3. Avanzar en el temario a un ritmo mayor que en los días laborales.
  4. Planificación de la semana siguiente.

Cómo organizar el temario cuando el tiempo es limitado

Con tiempo limitado, la selección de qué estudiar es más importante que cuando tienes tiempo ilimitado. No puedes repasarlo todo igual de profundo.

Un principio útil: clasifica el temario por frecuencia de aparición en el examen (si hay exámenes previos disponibles) o por peso estimado, y asigna tiempo proporcional. Los temas que aparecen en el 60% de las convocatorias merecen el 60% del tiempo. Los temas marginales que aparecen raramente, el tiempo residual.

El planificador de estudio personalizado permite introducir el tiempo disponible por semana y el temario restante, y genera un calendario con distribución de bloques y repasos espaciados adaptados a tu ritmo real.

El tiempo de desplazamiento como recurso

Un recurso que muchos no aprovechan: el tiempo de transporte al trabajo. Si usas transporte público, 30-60 minutos de trayecto al día son 10-20 horas al mes.

Ese tiempo no es el mejor para adquisición de información nueva (entorno con distracciones, postura no óptima), pero es excelente para:

Cuándo tiene sentido pedir una excedencia o reducir jornada

Existe un punto en la preparación en el que el tiempo disponible es el cuello de botella real. Si llevas dos años con 2 horas al día y el examen está a seis meses, puede tener sentido explorar opciones laborales que liberen más tiempo.

Opciones posibles:

  • Reducción de jornada: legal en muchos contratos con reducción proporcional de sueldo.
  • Excedencia voluntaria: derecho reconocido en el ET para trabajadores con al menos un año de antigüedad. No cobra, pero conserva el derecho a reincorporarse.
  • Trabajo a tiempo parcial temporal: si el mercado laboral lo permite.
  • Teletrabajo con más flexibilidad: si el trabajo actual lo admite, puede facilitar la organización del tiempo.

La calculadora de ROI de oposición puede ayudarte a evaluar numéricamente si el coste de una excedencia o reducción de jornada durante los meses finales tiene sentido financiero comparado con el beneficio de la plaza.

El límite de lo sostenible

El mayor riesgo de preparar una oposición mientras se trabaja no es la falta de tiempo, sino el agotamiento progresivo.

Cuando se lleva meses con una jornada laboral completa más horas de estudio, el cuerpo y la mente acumulan deuda de descanso. Si no se gestiona, ese agotamiento puede generar exactamente lo que se intenta evitar: rendimiento cognitivo reducido, peor memorización y, eventualmente, abandono.

Señales de que el ritmo no es sostenible:

  • Dificultad para concentrarse incluso al empezar la sesión de estudio.
  • Retención muy baja de lo estudiado (lees y no recuerdas nada en 10 minutos).
  • Irritabilidad alta o bajo ánimo persistente.
  • Enfermedades frecuentes (señal de sistema inmune comprometido).

Si aparecen varias de estas señales, el ajuste no es “aguantar más”. Es reducir horas de estudio durante dos semanas y priorizar el sueño. Paradójicamente, eso suele mejorar el rendimiento de las horas que sí se estudian.


Preparar una oposición mientras se trabaja es posible y muchas personas lo logran cada año. La clave no es encontrar tiempo que no existe, sino usar bien el que hay: con el método correcto, en los momentos del día con mayor energía cognitiva, y con límites que permitan sostener el ritmo durante el tiempo que sea necesario.

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